{"id":5905,"date":"2021-12-27T13:41:03","date_gmt":"2021-12-27T18:41:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/?p=5905"},"modified":"2022-01-20T16:51:08","modified_gmt":"2022-01-20T21:51:08","slug":"cuentos-paranoides","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/cuentos-paranoides\/","title":{"rendered":"Cuentos Paranoides"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"5905\" class=\"elementor elementor-5905\" data-elementor-settings=\"{&quot;page_masthead_image_height&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;px&quot;,&quot;size&quot;:900,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_image_height_tablet&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;vh&quot;,&quot;size&quot;:70,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_image_height_mobile&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;vh&quot;,&quot;size&quot;:50,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_background_position_x&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;%&quot;,&quot;size&quot;:50,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_background_position_x_tablet&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;%&quot;,&quot;size&quot;:50,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_background_position_x_mobile&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;%&quot;,&quot;size&quot;:50,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_background_position_y&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;%&quot;,&quot;size&quot;:50,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_background_position_y_tablet&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;%&quot;,&quot;size&quot;:50,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;page_masthead_background_position_y_mobile&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;%&quot;,&quot;size&quot;:50,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;rhye_hide_title_disabled&quot;:&quot;yes&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ba8aad2 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ba8aad2\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-70d02047\" data-id=\"70d02047\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2b82482d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2b82482d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Camina de un lado\u00a0 a otro, la ma\u00f1ana avanza con agitaci\u00f3n, V\u00edctor trata de recordar alg\u00fan pensamiento del d\u00eda anterior, se acerca al computador se frota las manos con entusiasmo, toma asiento y digita una sola palabra: \u201cSILENCIO\u201d<\/p>\n<p>Se incorpora, camina de nuevo, parece ansioso, aplaude y se frota las manos constantemente, mira al suelo y choca sus zapatos en la alfombra, se pasa las manos por la cara, se detiene en frente al espejo, parece querer decirse algo pero el silencio impera. Baja la mirada siempre contemplativo y murmura apretando los dientes\u2026<\/p>\n<p><strong>\u00a0-s-i-l-e-n-c-i-o-\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Prosigue a redactar sus pensamientos m\u00e1s t\u00edmidos, toma impulso y comienza a digitar copiosamente en su computadora\u2026 Luego de diez minutos lee y borra abruptamente TODO excepto la palabra silencio. Mira el reloj se da cuenta que el tiempo va pasando de prisa, se ha ido a la papelera de reciclaje toda la ma\u00f1ana. Es la hora del almuerzo. Se acerca a su nevera y saca una botella a medio consumir de vodka y un jugo de naranja artificial, sirve un buen trago y bebe, pasa un cuchillo por la mantequilla para luego embarrarla en una rodaja de pan a la que la da un mordisco apresurado, mastica con prisa hasta devorarlo por completo. Bebe m\u00e1s jugo de naranja con vodka, muerde de nuevo el pan y parece que todo se va a rebosar de su boca. \u00a0<\/p>\n<p>Observa de nuevo el reloj que marca la una en punto. \u2013Mierda- exclama con voz ronca y tenue. Se pone el chaleco, le da otro sorbo a su trago y sale r\u00e1pidamente de su desordenado apartamento para dirigirse a la terapia semanal que tiene claramente marcadas de color rojo en el calendario pegado al reverso de la puerta. Mientras camina por la calle\u00a0 observa repetidamente el suelo, tiene la tendencia de hacerse ideas locas en la cabeza que parecen juegos; A no pisar la l\u00edneas que dividen el concreto, o las grietas, por ejemplo, a contar sus pasos, a calcular los segundos para el cambio de los sem\u00e1foros o cualquier otro obst\u00e1culo que determine su mente.\u00a0 escasamente levanta la mirada para no tropezar con la multitud que avanza en la direcci\u00f3n contraria, el ruido es constante, los carros, las bocinas, todo ese esc\u00e1ndalo de hojalata, las conversaciones ajenas que van y vienen en la cera, las grandes ofertas de los vendedores informales ofreciendo sus innovadores, pero in\u00fatiles productos, los que pregonan el men\u00fa del d\u00eda en el restaurante m\u00e1s econ\u00f3mico de la calle, con sus espeluznantes trajes de payasos, todas esas voces golpeando sus t\u00edmpanos como un hierro caliente en el yunque de su paciencia: \u00a0-siga se\u00f1or bienvenido-\u00a0 -\u00bfqu\u00e9 busca caballero?- -prestamos con baja tasa de inter\u00e9s- -\u00bfqu\u00e9 zapatico busca?- -se\u00f1or, aproveche esta oferta- siga, siga, siga&#8230; -A la orden- -D\u00e9jese atender patroncito-\u2026 chicas, chicas chicas\u2026<\/p>\n<p>V\u00edctor contin\u00faa caminando con el ritmo que le permite la gente que va enfrente despacio y como si nada les importara se detienen cerca de las vitrinas a mirar alg\u00fan producto y a discutir sobre su pobre vanidad, o sobre los precios de oferta y sobre costoso que esta todo. Contemplan la posibilidad de adquirirlo en la quincena siguiente, si lo permiten las dem\u00e1s deudas que se van sumando en la tarjeta de cr\u00e9dito, como de los nuevos impuestos, el diezmo y todas esas porquer\u00edas que llegaron a vender puerta a puerta\u2026<\/p>\n<p>\u00c9l tiene que caminar de un lado a otro buscando como para esquivar el lento avance de la gente, sin ni siquiera permitirse un leve roce con alg\u00fan extra\u00f1o, aprieta fuertemente los pu\u00f1os y dientes, esta impaciente, pues va tarde y teme que los celadores del edificio sean intransigentes y no le permitan entrar por su impuntualidad, \u00e9l sabe que este d\u00eda tiene demasiadas cosas en sus pensamientos como para soportar su arrogancia. Siente que su cabeza hierve poco a poco, con una fiebre incontrolable y sus pu\u00f1os siguen r\u00edgidos, sudorosos, as\u00ed que se detiene frente a una tienda ambulante y compra un cigarrillo para que el humo aliviane sus pensamientos.<\/p>\n<p>Llega a la entrada del edificio, contempla por un tiempo la fachada mientras fuma, se acerca a la puerta. El celador lo mira y abre la puerta a un punto medio y dice: &#8211; para d\u00f3nde va el se\u00f1or-\u00a0 -voy para el noveno piso- -contesta- ya es muy tarde y no lo puedo dejar entrar- dice el celador con un tono autoritario \u2013 pero si hasta ahora solo han pasado diez minutos- replica, -no s\u00e9 hermano esa es la orden que me dan, no puedo hacer nada-. V\u00edctor sabe que no puede\u00a0 soportar un minuto m\u00e1s sin su terapia y empuja la puerta bruscamente, el celador trata de reaccionar pero lo detiene con tremenda patada en medio de las piernas que lo inmoviliza. Mientras cae al suelo le arrebata el revolver de la funda que pende de su cintur\u00f3n, lo toma del cuello y amenaza en no dejar sino cad\u00e1veres por el suelo si lo intentan detener. Se dirige a la recepci\u00f3n pide las llaves de uno de los cuartos cercanos de aseo donde los encierra a todos luego de quitarles toda forma de comunicaci\u00f3n, los mira por \u00faltima vez amordazados, llorando y suplicando misericordia. No hay nada que le cause mayor satisfacci\u00f3n, sonr\u00ede y tira la puerta\u2026<\/p>\n<p>Deja caer el arma al suelo, se sienta, se toma la cabeza con las manos que luego deja deslizarse por su cara dejando todo en una oscura calma. Le da la \u00faltima fumada a su cigarro y el humo se escapa suavemente por la boca, cuando se disipa esa bocanada de humo, V\u00edctor, con el pulso de su coraz\u00f3n m\u00e1s tranquilo, cae en cuenta que est\u00e1 all\u00ed, frente al edificio. Reacciona, bota el cigarrillo y lo aplasta con su pie, sube las escaleras, el celador le abre la puerta y saluda amablemente: -Muy buenas tardes se\u00f1or. \u00bfEn qu\u00e9 le puedo ayudar?&#8230; \u2013 me dirijo al noveno piso- y el celador responde con la voz del payaso que ofrece el men\u00fa del d\u00eda\u00a0 \u2013ah el se\u00f1or se dirige a psiquiatr\u00eda, siga por favor, est\u00e1 en su casa- .\u00a0<\/p>\n<p>Fin.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>H.Mart\u00edn, es un p<\/strong><\/span><strong><span style=\"color: #800000;\">oeta bogotano, autor de \u201cLas deidades del delirio\u201d, libro de poes\u00eda contempor\u00e1nea visceral con estructura cl\u00e1sica rom\u00e1ntica. Guionista de profesi\u00f3n, anarquista de vocaci\u00f3n, comunista para quienes no conocen a Marx y un so\u00f1ador de imposibles.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Ilustraci\u00f3n de Martin Bacat\u00e1<\/strong> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deja caer el arma al suelo, se sienta, se toma la cabeza con las manos que luego deja deslizarse por su cara dejando todo en una oscura calma. <\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":4912,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[76,74,66],"tags":[18,20,21],"class_list":["post-5905","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","category-edicion-octubre-2021","category-literatura","tag-creative","tag-design","tag-develop"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/CuentosParanoicos.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5905","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5905"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5905\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5905"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5905"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.culturaltraslahuella.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5905"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}