Por Xochi Bucuru

Arte, revolución y dictadura

…Si pienso que fui hecho
Para soñar el sol
Y para decir cosas
Que despierten amor
¿cómo es posible entonces
Que duerma entre saltos
De angustia y horror?…

Fragmento de sueño de una noche de verano del cantautor Silvio Rodriguez.

 

Cantautores, escritores, pintores, actores de teatro y diferentes gestores culturales, se han expresado a lo largo del tiempo a través de su creatividad. La poética se convirtió en un vehículo de manifestación en los tiempos complejos y de grandes dificultades sociales, como un elemento de liberación en medio de los abismantes y vertiginosos vacíos que se enfrentan como humanidad.

Tiempos de gran impacto social que marcaron la historia de nuestra América, fueron aquellos en los que se vivenció la dictadura militar como una oleada de fomento del arte por las circunstancias que así lo propiciaban, y a su vez, de la evidencia del límite e incumplimiento al derecho de la libre expresión, ya que, particularmente en Latinoamérica quien expresa o canta a la verdad, se encuentra de frente o por la espalda, de manera sorpresiva con la muerte.

El arte fue en tiempos de dictadura, la manera de resistir de la juventud y de aquellas personas despiertas que lograron ver más allá de una vida limitada, y trascendieron para caminar por la lucha de los derechos humanos.

El arte fue una herramienta de manifestación pacífica que pese a la acción militante que terminaba en asesinatos de grandes seres humanos, es en el presente la manera más idónea de encontrar motivación para continuar, en medio de una sociedad donde el arquetipo del dictador sigue siendo como un virus, una plaga de la cual se espera, no siga expandiendo su presencia.

Una de las dictaduras más largas de la historia de América Latina, sucedió en manos de Fidel Castro, quien gobernó Cuba durante 52 años y 62 días, entre el año 1959 al 2011, un tiempo en donde miles de cubanos fueron encarcelados en condiciones deplorables, aquellos que fueron juzgados como “mercenarios” por pensar de manera diferente o alternativa al modelo de gobierno de Castro, otros, fueron perseguidos e intimidados, llevando como consecuencia a generaciones enteras la negación de las libertades políticas básicas. En todo este tiempo, Cuba logró avances en salud y educación, pero a su vez quedó marcada por largos períodos de dificultades económicas y políticas represivas. 

Fueron denominadas “listas negras”, en varios países, aquellas listas de personas que se consideraban “los indeseados” por el régimen y que, por ende, debían ser asesinados. En las dictaduras es parte inherente la creación de listas con los nombres que representan a todas las personas que pueden ser consideradas opuestos potenciales de lo que dictamine el régimen, razón por la cual Latinoamérica particularmente, fue bañada con la sangre de artistas, oradores, creadores, comunicadores y rebeldes con causa que no solo se atrevieron a compartir su visión y posición opuesta, sino que además por su sentido humano, anunciaban ser grandes líderes y trasformadores sociales. 

Durante estos tiempos de dictadura, fueron prohibidos por censura, libros, películas, canciones y otras formas de expresión que amenazaran con un despertar de consciencia colectivo, lo cual ahora por el acceso al internet sin límite de comunicación, es algo más complejo de controlar, sin embargo, el peligro que corren los grandes líderes sociales y culturales visibles, es inminente.

Todo ejercicio político de dictadura es una violación a la integridad humana. Tal fue el caso de Chile, que tras liderar un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973, vivió por 17 años en manos de Augusto Pinochet en un régimen dictatorial que dejó el recuerdo vivo de las violaciones a los derechos humanos y la implementación de un modelo económico neoliberal, marcado por la represión y la disciplina impuesta a la sociedad chilena.

Una época que llegó a tener alrededor de 30.000 víctimas de torturas, desapariciones y prisión política, además de cientos de personas exiliadas, según el informe entregado por la Comisión Valech (cuyo trabajo es por la calificación de Detenidos, Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura), donde se presentaron 32.000 personas que se declararon como víctimas de los agentes del estado en épocas de dictadura. 

Caso similar a Argentina (en número de victimas del estado) en donde todos los 24 de marzo es recordado el día en que comenzó la dictadura militar en 1976, 7 años en que primaron las desapariciones causadas por el terrorismo estatal. Se calcula que en este país más de 30.000 personas fueron “desaparecidas” parte de la llamada “guerra sucia” que efectuaron los gobiernos militares de la región (Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile) contra activistas de izquierda.

Artistas como Oswaldo Guayasamín, (Ecuador) son algunos de los que en el presente continúan plasmando un arte revolucionario que invita a concebir el manifiesto de la vida desde la sinceridad y la elocuencia ante los actos que acontecen nuestras sociedades vulneradas, donde de esta forma, en diferentes países del mundo, las poblaciones han sucumbido al mal ejercicio de poder que tergiversa la idea primaria de constituir a un servidor público (al servicio de su gente y su desarrollo) y convertirse en un mercenario, en un opresor. 

“Mi pintura es para herir, para arañar
Y golpear en el corazón de la gente.
Para mostrar lo que el Hombre
hace en contra del Hombre” … Guayasamín.

En particular, de esta manera ha resistido Latinoamérica, con el desdén de elegir un gobernante que en tiempos electorales ofrece de manera respetuosa, cordial, aparentemente generosa y ampliamente interesada, posibilidades que en el ejercicio de gobierno corren el riesgo de ser un canal de codicia.

En medio de todo esto, como lo ha cantado Silvio Rodriguez, Violeta Parra, Victor Jara, Inti Illimani, entre otros muchos que cantaron a las vivencias de su pueblo, así como alguna vez lo expresaron periodistas como Augusto Olivares, Jaime Garzón, así han sido nuestras huellas, países  regidos por un líder dominante, lo que nos lleva a sentir como pueblos sometidos, donde nuestros artistas levantan su espíritu y enaltecen su alma en obras que alientan e identifican a las masas, al pueblo que sueña con que un día lleguemos a las manos de un buen dirigente…

A través de estas letras hoy me encuentro plasmando una posición personal, el deseo de no temer por escribir y ejercer mi derecho a la libertad de expresión, de manera respetuosa, coherente, tranquila y genuina, con gallardía como muchos lo han hecho, manifestando mis más sinceros deseos a que no se sigan silenciando las voces que verdaderamente representan a nuestra gente, quizás no somos presas de una notoria dictadura, porque los gobiernos se escudan en garantías básicas de vida, pero si es claro que este mal ejercicio de poder continua siendo lo que rige nuestros países, lo que limita nuestra educación, lo que calla nuestros líderes y lo que nos hace caminar con temor cuando deseamos plasmar el pensamiento y la palabra con la más clara sinceridad.

Lo triste de esto, es que quizás por la educación, por la influencia, o a saber porque razón, se termina eligiendo a aquel gobierno, que de nuevo repite la historia, empero, muchas somos las almas que resonamos en un cambio, desconociendo como será dado, pero confiando en que un día así sea materializado.

De pronto hubo un gran silencio. En el balcón había aparecido el Presidente. Lo acompañaban varias personas. Tenía el ademán grave, solemne. Al asomarse, la multitud se entusiasmó. Y dio un aplauso largo, caluroso …

Aguilera Malta – Ecuador. 

Que el arte siga siendo nuestro canal de conexión y resistencia. 

 

Por Xochi Bucuru 

Ilustración : Fabián Zamora

 

  1. 1.Tomado del diario El Tiempo – ¿Cuáles son las dictaduras más nocivas que ha tenido América Latina?
  2. BBC News Mundo – Suman 10.000 víctimas más al régimen de Pinochet 
  3. *Las cifras aquí mencionadas y los casos citados, hacen parte de una breve reseña creada a partir de las lecturas en las fuentes anteriormente mencionadas, además de las diferentes páginas enfocadas en el tema, y diarios que convergen en informaciones comunes. Las cifras pueden tener una variedad según la fuente informativa. El texto, busca más allá de esto, reflejar la vulnerabilidad de los lideres socio culturales frente a los ejercicios de poder político y militar mal ejercidos. 
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